DÍA MUNDIAL DE LA TELEVISIÓN

El objetivo de esta fecha es el de Día promover intercambios de programas centrados en la paz, la seguridad, el desarrollo económico y social y la cultura, entre otras cuestiones.

Cuánto tiempo deben ver la televisión los niños

Los padres tienen que conseguir que el niño o adolescente no dé más valor a los mensajes de la televisión que a otros aspectos de la propia realidad. El abuso de TV traza cada vez una raya borrosa, para  el niño o adolescente, entre  mundo irreal y la realidad, entre el esfuerzo y el éxito fácil, entre el deber y el placer, entre el respeto al semejante y el abuso, entre el diálogo y la razón par convencer y la imposición por la fuerza, entre valores sociales y valores personales…

Los padres no pueden permitir que el adolescente considere la pantalla como una fuente de información más fiable que la de sus profesores o la de sus propios progenitores.

Destronar la TV dentro de la casa
En cuanto a la interacción de la televisión en la vida familiar, los padres no deben permitir nunca que los niños o adolescentes vean la televisión durante horas y horas solos. Tampoco deben utilizar este aparato como solución a problemas de comunicación o participación en actividades conjuntas familiares. No deben dejar que el niño o adolescente adquiera la conducta de ver TV mientras come, estudia o hace cualquier otra actividad familiar. Los padres nunca pueden olvidar que la falta de control parental aumenta el número de horas de sus hijos frente a la pantalla.

 

Tiempo para ver la televisión: una hora diaria como máximo

Según muchos investigadores, los niños y adolescentes emplean más tiempo en ver la televisión que en hacer cualquier otra cosa; muchos niños de primaria y adolescentes pasan un promedio de 3 horas diarias viendo televisión. Es casi la mitad del tiempo del horario escolar y choca bastante.

Estas 3 horas de TV generan preocupación por la diferencia entre el sistema de mensaje de la pantalla -muy irreal, pasivo y repetitivo- y la forma de enseñanza escolar, en la que la comunicación, la interacción, el juego, la participación, la acción son básicos para el aprendizaje. Como dijimos anteriormente, la televisión no ofrece ningún tipo de interacción, además de tener una gran carga de dependencia emocional, tanto por su contenido como por la forma de exponerlo.

El hecho es que los niños que más ven la televisión son los que más errores comenten, los más distraídos, peor adaptados emocionalmente y con peor capacidad de aprendizaje escolar. En este sentido, existe una intensa relación entre las horas de televisión visionadas por semana y la prevalecía de problemas psicosociales en los niños.

El número de horas que los niños y adolescente ven la televisión, se asocia con:

Mayor número de quejas somáticas y estados de ansiedad y depresivos.
Este hecho se produce por la propia frustración al comparar la realidad virtual y la forma de resolver los problemas la TV con la propia realidad diaria.

Mayores problemas sociales.
Este hecho se asocia a la forma de resolver los conflictos la pantalla de televisión.

Problemas de atención.
La emisión de estímulos a gran velocidad de estimulación visual y, en general, la gran cantidad de estímulos en tiempos cortos dificulta los procesos de atención.
Conductas delictivas.
Son consecuencia de las escenas de violencia y la forma de resolver conflictos que ven en la televisión.
Alteraciones del sueño.
Los niños y adolescentes pierden horas de sueño: se acuestan tarde y se levantan pronto para verlos dibujos animados; el sueño se altera, además, por el contenido de los mensajes televisivos.
Mayor nerviosismo..
El contraste entre la pasividad de ver la televisión y los contenidos violentos genera inseguridad, irritabilidad y nerviosismo.
Aumento de conductas de aislamiento y antisociales..
El contenido de los programas, el encerrarse con la TV como único elemento estimulador, acarrea la pérdida de las relaciones familiares o con otros niños. No se juega, no se piensa, no se habla.
Mayor sedentarismo.
La gran cantidad de horas que se pasa el niño sentado frente al televisor, le impide jugar o hacer ejercicio.
Disminución de la actividad intelectual.
La gran exposición a muchos estímulos a la vez que ofrece la televisión hace que el niño tenga poco tiempo para pensar, asimilar y elaborar dicha información. Esto conlleva un empobrecimiento de la capacidad intelectual.
Mayor fracaso escolar.
Mucha televisión produce apatía intelectual, desgana por estudiar y por hacer los deberes, además de disminuir los procesos de atención, tan necesarios en el aprendizaje escolar.

El estar dedicado durante muchas horas a una misma tarea interfiere de forma significativa cualquier proceso de razonamiento o análisis de la propia información, por motivos de cansancio y de falta de atención, lo que convierte a dicha tarea en un proceso pasivo, repetitivo, casi automático, de fácil realización o apego y con una gran dosis de adicción. Este tipo de conducta no favorece en nada ni los procesos cognitivos en desarrollo en esta edad infantil ni las conductas bien adaptadas al medio ambiente. En esta etapa de la vida, la actividad y diversidad de contenidos a lo largo del día son fundamentales para el desarrollo de los procesos cognitivos y de la propia personalidad.

Fuente: desarrolloinfantil.net

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