DÍA MUNDIAL DE LA FIBROMIALGIA Y DE LA FATIGA CRÓNICA

La fibromialgia

El diagnóstico de Fibromialgia en niños se dificulta al confundirse generalmente con síntomas de otras enfermedades. Dos de los síntomas característicos son el dolor y el cansancio. El dolor puede ser tan fuerte, que puede impedirles comer, salir a pasear o jugar. El cansancio aparece sobre todo por las mañanas, a veces tan intenso que impiden a los niños ir al colegio. Otros síntomas frecuentes son intestino irritable, piernas dormidas o trastornos de sueño (pesadillas, despertares nocturnos, dificultades para dormir o sentir que no le alcanzan las horas de descanso, disminuyendo aún más su energía). Este último síntoma puede ayudarlo a determinar si su hijo tiene Fibromialgia. 

Los niños cuyos padres tienen Fibromialgia, los que se resfrían con facilidad, se sienten siempre cansados o generalmente no se sienten bien, tienen mayores posibilidades de contraerla. Frecuente pueden favorecen su aparición los factores psicosociales, los acontecimientos traumáticos, los malos tratos, el exceso de protección o una sobreexigencia para su rendimiento escolar.

La Fibromialgia es más frecuente en niñas o mujeres adolescentes, de alrededor de 13 años, siendo más rara en varones.

En el tratamiento deben intervenir reumatólogos, psicólogos o psiquiatras y rehabilitadores. Las posibilidades de tratamientos para niños con Fibromialgia comprenden: educación, terapia, medicamentos, actividades físicas y nutrición adecuada.

Es importante que los niños continúen con su vida normal, frecuentando a sus amigos y practicando alguna actividad física suave, para poder llegar a la edad adulta sin secuelas físicas o psicológicas. Un ejercicio suave, como natación, caminar, elongar, practicar tai chi, andar en bicicleta y una dieta sana y adecuada, pueden ayudar a mejorar al niño.

La fatiga crónica

Se manifiesta con dolores de cabeza, dificultades cognitivas, hipermovilidad articular, dolores que cambian de lugar, trastornos de sueño, procesamiento de información enlentecido, temblores, náuseas, debilidad, hipotermia, dolor de garganta, ganglios linfáticos inflamados y despertar agotado aún después de una noche de sueño.

Hay que ser cuidadosos al observar a los niños para no confundir sus síntomas con pereza y desgano. Se cree que en occidente el Síndrome de Fatiga Crónico afecta de 50 a 70 niños de cada 100.000. La mayoría de ellos, tienen una evolución favorable.

Fuente: asociacionfibroamerica.org

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