DÍA MUNDIAL DE LA VISIÓN

¿Cómo sé si mi hijo(a) necesita usar anteojos?
Algunos síntomas que pueden hablarnos de que nuestro hijo presenta problemas de visión son los siguientes,
+ Parpadea excesivamente, tuerce o guiña los ojos con frecuencia
+ Le pican los ojos y le duele la cabeza, sobre todo al salir del colegio o al final del día. Le suele doler en la zona de los parietales (la parte media y lateral de la cabeza) o en el frontal.
+ Lee muy despacio y necesita ver dos o tres veces la misma palabra; se salta líneas o palabras; sigue la lectura con indicador o con el dedo.
+ Le cuesta trabajo recordar lo que recién ha leído
+ Pierde la atención más fácilmente que el resto de sus compañeros en el colegio
+ Pierde interés en juegos al aire libre que antes solían gustarle, por ejemplo, el futbol; la razón puede ser que no ve bien la pelota y por eso prefiere otro tipo de juegos. Esto suele sucederles a niños que no han sido diagnosticados con miopía.
+ No les gustan los juegos en los que hay que mantener la vista fija en objetos cercanos, como un libro o un cuaderno; esto les suele suceder a los niños con hipermetropía.
+ Se marea con frecuencia en el coche
Hora de visitar al oftalmólogo
En su primera visita, el especialista hará una serie de preguntas que serán como un juego para los pequeños. Por ejemplo, le enseña la letra E y le pregunta hacia dónde están las patitas; le muestran algunos dibujos y le pregunta cómo los ve; puede preguntarle que toque las alas de una mosca ficticia para determinar si ve en relieve, etc.
Aunque no todo será tan divertido, ya que también le hacen pruebas con aparatos muy precisos que determinarán la graduación exacta, la medida de sus radios corneales, la profundidad de foco de los ojos, capacidad de enfoque y otras características que ayudarán a diagnosticar cómo es la visión de tu hijo(a).
Elegir el modelo de lentes
En caso de necesitarlos, será mejor que sea el(la) pequeño(a) quien elija la montura de sus nuevos anteojos
Los especialistas recomiendan que sean cristales orgánicos, así en caso de accidente, no se rompan en añicos.
Sirven las lentes de policarbonato que aseguran que el cristal es fino, pero duro.
En el caso de los(as) niños(as) deportistas o muy inquietos(as) pueden optar por la línea deportiva: son lentes con talones de silicona en las patillas para evitar que se les claven en caso de caerse. En otros casos cuentan con una cinta que se ajusta detrás de la cabeza.
Algunos de los problemas visuales más frecuentes son:
Miopía: Ve los objetos cercanos, pero los lejanos los distingue de forma borrosa, es corregible con lentes.
Hipermetropía: Al niño le cuesta trabajo enfocar los objetos cercanos; si ésta es leve podría desaparecer antes de los diez años, sin ni siquiera necesitar lentes.
Astigmatismo: Casi siempre aparece en el nacimiento y después ni mejor ni empeora, se tiene una visión distorsionada, con zonas claras y zonas borrosas. Si no provoca dolor de cabeza o fatiga no es necesario corregirla.
