DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL ACOSO O BULLYING

Cómo darme cuenta de que mi hijo(a) es víctima del bullying y qué hacer
Tu hijo(a) podría ser una víctima, si:
- Se resiste a ir a la escuela.
- Presenta malestares psicosomáticos (diarrea, vómitos, falta de apetito, cefaleas, eczema, dolor abdominal, afecciones tipo alergia en la piel y asma), en especial cuando se aproxima la hora de ir a la escuela.
- A veces presenta golpes y moretones injustificados.
- Es irritable, ansioso(a) y cambia fácilmente de humor.
- Se ve triste.
- Se rehúsa a salir de casa.
- Disminuye su aprovechamiento académico.
Cómo ayudarlo(a):
- Manifiéstale tu apoyo y pídele no sentirse culpable por el trato del agresor (aclárale que quien está cometiendo el error es el(la) otro(a) niño(a), no él/ella). Habla con tu hijo(a) y hazle sentir que puede confiar en ti , así él(ella) se sentirá cómodo(a) al hablar contigo acerca de todo lo bueno y lo malo que esté viviendo.
- Indaga qué tipo de víctima es: pasiva (no hace nada para provocar el bullying) o activa (tiene hábitos que detonan la agresión; ejemplo: se burla de los demás). Si es víctima pasiva, explícale que el hostigador no es más importante que él/ella en la escuela (¡que no se sienta menos!), y si es víctima activa, motívalo(a) a modificar las conductas que le traen problemas.
- Comprométete a ayudar a tu hijo(a), y muy importante, hazle saber que él/ella no es el culpable de esta situación.
- Si efectivamente comprobaste que lo(a) están acosando, mantén la calma y no demuestres preocupación, el(la) niño(a) tiene que ven en tu rostro determinación y positivismo.
- Debes ponerte en contacto con el(la) maestro(a) de tu hijo(a) y con la Dirección de la escuela para ponerlos al tanto de lo que está ocurriendo, pídeles su cooperación en la resolución de los hechos.
- Mantente en contacto con la escuela; asegúrate de que haya reconocimiento del problema, interés en resolverlo y medidas anti-bullying, asegurándote de que tanto el(la) ofendido(a) reciba justicia como el(la) ofensor(a) corrija su comportamiento.
- Refuerza su autoestima. Reitérale tu amor y propicia que cultive sus talentos, inscribiéndolo(a) en actividades extraescolares de acuerdo con sus aficiones.
- Dile qué hacer en cuanto el(la) agresor(a) se le acerque: a su corta edad, tu(a) hijo(a) sentirá más seguridad si le pides, por ejemplo, alejarse hacia un lugar seguro, donde está la maestra (también ponte de acuerdo con ella).
- Ayúdale a crear un círculo de amigos. Los niños solitarios son más vulnerables al maltrato de los agresores. Es recomendable organizar reuniones extraescolares con otros compañeritos de la escuela y sus padres para reforzar los lazos amistosos.
- Investiga minuciosamente lo que está ocurriendo, habla con sus compañeros(as) más cercanos(as), maestros, amigos y familiares.
- No trates de resolver el problema diciéndole a tu hijo(a) que se defienda y tome venganza, esto empeoraría más la situación, es mejor que discutan cómo pueden responder asertivamente a los acosadores y practica respuestas con tu hijo(a).
- En caso de que el acoso continúe, tendrás que consultar a un abogado.
- Si tu hij(a)o se encuentra muy dañado(a) emocionalmente por toda esta situación, busca la asesoría de un psicólogo para ayudarle a que supere este trauma. Pero jamás te olvides que la mejor ayuda, en esos casos, es la de su familia.
Tu hijo(a) podría ser un(a) agresor(a), si:
- Hace varias rabietas en el día, de más de 15 minutos de duración.
- Se rehúsa a seguir instrucciones.
- Insiste en que otros niños cumplan sus deseos.
- Es impaciente.
- Es insensible al causar dolor a otros.
- Es cruel con otros niños o con los animales.
- Te amenaza con portarse mal para conseguir lo que quiere.
Cómo ayudarlo(a):
- Llévalo a una revisión completa de su salud (para descartar posibles deficiencias auditivas, visuales, etc.) que pudieran causarle frustración o ansiedad.
- Ponle más atención cuando se porta bien que cuando se porta mal.
- Resuelve los problemas que pudieran tensar el ambiente familiar (y reflejarse a través de una mala conducta).
- Provéele una rutina diaria consistente.
- Sé un ejemplo de autocontrol (no insultes a tus semejantes) y aclárale que lo contrario (aun en la TV o películas) es erróneo.
- Hazle ver los efectos de su mala conducta; lo que sienten los demás cuando él(ella) los agrede, cómo se sentiría si otros le hicieran lo mismo, etc.
- Ayúdale a estar menos a la defensiva, haciéndole diferenciar un acto deliberado de un accidente.
- Sé firme al fijar reglas: por ejemplo, «haga lo que haga X niño(a), NO te burles de él/ella».
- Promueve el respeto a las diferencias (dile que no por tener él X o Y característica merece ser golpeado(a), como tampoco ningún otro(a) chico(a) de su escuela).
- Enséñale a ser «bueno(a)» (pídele hacer un bien a alguien capaz de agradecérselo efusivamente -si es necesario ponte de acuerdo desde antes-).
- Enséñale a reconciliarse. Involúcralo(a) en la «reparación del daño» (la compra de un juguete que rompió, por ejemplo) y pídele hacer un dibujo agradable para obsequiarlo al(la) ofendido(a) para ofrecerle una disculpa.
Tanto el(la) agresor(a) como el(la) agredido(a) requieren ayuda para romper la dinámica destructiva. Si tu hijo(a) es un espectador(a) más, enséñale a ser sensible al dolor de la víctima y a no aliarse con el(la) victimario(a).
Fuente: fundaciontelevisa.org y peques.com.mx
