DÍA INTERNACIONAL DE LA AVIACIÓN CIVIL

VOLAR CON NIÑOS: 19 CONSEJOS PARA QUE ESTÉN CONTENTOS

Quizá ya las tengas más que planeadas y estás deseando que lleguen… pero si tienes que volar con niños, te estarás preguntando cómo mantenerlos contentos. Aquí tienes unos consejos sobre cómo sobrevivir a un viaje en avión con un bebé chillón, un niño terremoto o un hijo «difícil».

1. Enséñales las maravillas de volar

Volar es divertido; volar es alucinante. Recuerda que tus retoños no van de viaje de negocios, así que estarán muy emocionados de volar por el cielo. Gareth Williams, director general de Skyscanner, que tiene mucha experiencia en esto, recomienda: «No olvides que volar era antaño maravilloso. Para ellos, aún lo es, así que enséñales las casitas, las nubes, el sol que se pone… Y si estás desesperado, diles que cuenten cuántos pasajeros hay en el vuelo (no es broma, a mí me funcionó). Si te dejan, que visiten la cabina del piloto. Incluso a los adultos les gusta. Puede que tu hijo decida ser piloto, cosa que está bien, hasta que decida que quiere ser otra cosa.»

2. Juega a los pilotos

Pueden jugar a juegos de rol. Deja que tu hijo(a) sea un(a) piloto o un(a) sobrecargo/azafata. Juega con normalidad con lo que suele pasar a bordo. Esto ayuda mucho a controlar el pánico antes y durante el vuelo.»

3. Ten en cuenta a los demás

Se puede seguir el ejemplo de unos padres que en un vuelo entregaron a los pasajeros bolsitas de caramelos para pedir perdón por adelantado en caso de que sus hijos lloraran o molestaran a alguien. Los padres con hijos potencialmente conflictivos también podrían incluir un mensaje tipo:

«A la persona sentada delante de nosotros: seguramente ya te has percatado de nuestra presencia. Intentaste por todos los medios evitarnos al escoger asiento, pero saliste el último del autobús y te ha tocado la pajita más corta. Perdón por el comportamiento de nuestra querida Jocasta. Puede que tenga una carita dulce cuando quiere helado, pero como comprobarás, cuando vuela es un demonio. Si da patadas al asiento y te provoca dolor de espalda crónico, no nos denuncies, por favor.»

O también puedes invitar a una ronda de somníferos.

4. Sé buena enfermera/médico

Coge siempre más bolsas para vomitar de las que crees que necesitarás cuando vayas al aeropuerto. Y no pongas toda su ropa en la maleta, por la misma razón.

5. Ve a lo fácil

Cada progenitor tiene su juego simple pero infalible que mantiene a todo el mundo ocupado. Juegos simples como “Veo Veo” son los mejores. También podrían jugar al juego del alfabeto, en el que escoges un tema y hay que sacar un nombre que empiece con cada letra.

6. No te olvides de lo más esencial

Coge muchos juguetes, pero asegúrate de reservar su osito favorito y ten siempre uno de repuesto para la vuelta. Siempre hay el riesgo de que el querido compañero se pierda y desate un drama. Así que cuando le compres un peluche, compra uno extra, y si ocurre lo peor, sustituye el olvidado por el nuevo.

7. Mantén al bebé elevado

La mejor posición para calmar al bebé es levantándolo por encima de mi cabeza. Va bien para los músculos de los brazos pero a las aeromozas no les hace mucha gracia cuando lo hago durante el despegue.

8. Asegúrate de que el precio es correcto

Hay que comprobar el precio de los pasajes para niños, ya que puede que te cobren más por el niño que por un adulto. Les sorprendería saber que algunas aerolíneas obligan a pagar hasta un 75% por un billete sin asiento. ¡En este caso no te ahorras dinero! Compra un billete normal, por lo menos tendrás espacio extra, y eso sí que vale la pena.

9. Sé esclavo del ritmo (circadiano)

Siempre que sea posible, vuela en horas «normales», es decir, cuando sea más probable que los niños se duerman. Aunque te puede salir el tiro por la culata y que estén tan excitados que no querrán dormir y estarán cansados e insoportables, que es la forma perfecta de empezar unas vacaciones.

10. Tómate un respiro

Esto puede parecer un poco fuera de lugar, pero tiene mucho sentido. A veces es mejor hacer varios vuelos en tránsito que uno solo de muy largo. «Los niños tienen tiempo de moverse (correr, saltar) en los aeropuertos, cosa que a bordo no se les permite.» Probablemente es mejor no usar esta táctica si no les gustan los despegues y los aterrizajes o tienen la costumbre de perderse en los aeropuertos.

11. Para para ir al baño

Es importante que los más pequeños vayan al baño antes del despegue. Por supuesto, como con la mayoría de consejos para niños, es más fácil decirlo que hacerlo. El «no me hace falta» se convierte en un «tengo que ir ya».  Es mejor que no beban mucho líquido o no pararán de ir al baño en todo el vuelo, molestando a la vez a la persona del asiento del pasillo. Este consejo también es apto para adultos. Si bebes cinco pintas de cerveza antes de subir a un avión es peligroso, especialmente si acaban teniendo que esperar más de la cuenta para el despegue.

12. Avisa a la policía

Previene a los niños contra la “policía del avión”, siempre en búsqueda de niños que se portan mal a los que no se les permite volar. No estamos sugiriendo que les den un susto de muerte, pero pudiera ir muy bien para que su retoño deje de subirse a los asientos, de jugar con la mesa plegable y de dar patadas al respaldo de delante y todas esas cosas.

13. Leche al poder

A los bebés, dales el biberón durante el despegue y el aterrizaje. Por dos razones: 1) hay que atarles el cinturón y eso les distraerá, y 2) ecualiza la presión.

14. Trae chismes

Se sugiere un iPad (o aparato similar) para mantenerlos entretenidos jugando a juegos. Una tableta ayuda mucho en los vuelos largos: «No temas por si tu hijo acaba siendo adicto a los aparatos electrónicos. Solo es un vuelo. Deja que se entretengan con algo que les interesa; en casa ya les limitarás el tiempo que pueden pasar frente a la computadora o jugando a juegos. Como todo padre sabe, los ideales desaparecen cuando un niño decide montar una pataleta de las buenas.

15. Aliméntalos

Un niño hambriento se hará notar. Así que hasta que no sirvan la comida de abordo, dale algún “tentempié”. No entraremos a debatir sobre la calidad de los mismos, pero obviamente unas golosinas no son la mejor opción. Pero a menos que a tu retoño le gusten las uvas, quizá sea lo único que funcione.

16. Que estén cómodos

Un niño vestido de forma poco práctica es un niño infeliz, o algo así. Por lo tanto, asegúrate de que va vestido con ropa cómoda. Coge una capa extra de ropa que puede hacer las veces de almohada cuando decidan dormirse y soñar con los dinosaurios.

17. Entretenles

Un niño aburrido es un auténtico fastidio. Aquí tienes algunos objetos para alejarles del peligro del aburrimiento:

-una libreta y unos lápices de colores

-un libro o cuento

-iPod/auriculares (si al niño le gusta la música, adelante)

-juegos de palabras

18. Medícales

Si tienes la desgracia de que tu hijo se ponga enfermo antes de volar, ten a mano una reserva de emergencia (no más de 100 ml, obviamente) del remedio milagroso por excelencia: gotas para el oído. Son una apuesta segura para contrarrestar la presión debido al cambio de altitud.

19. Y por último… cuida de ti

Mientras viertes todos tus esfuerzos en gestionar el comportamiento de tus hijos a bordo, no te olvides de ti. Si tú estás bien, todo irá como la seda. Si estás en buena forma serás mucho más capaz de soportar las pruebas inevitables a los que tus hijos te someterán.

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