DÍA DE LOS TRANSPLANTADOS

TRANSPLANTES EN NIÑOS PEQUEÑOS

Trasplantes hepáticos en la infancia

En niños, las enfermedades susceptibles de trasplante hepático son las colestasis, enfermedades que presentan desde el nacimiento. Estas suponen las 2/3 partes de las indicaciones de trasplante en la edad pediátrica. Además existen enfermedades del metabolismo (tumores, fallo hepático agudo, etc.) que representan la 3a parte restante. El número de trasplantes es menor que en el adulto porque la incidencia de las enfermedades que han comenzado antes es más baja que las que se presentan en la edad adulta. Pero dentro de estas enfermedades de la infancia, la necesidad de trasplante es elevada, por ejemplo en la atresia biliar, que es la enfermedad colestática más frecuente del niño. El 80% precisa trasplante antes de los 15 años y un 55% antes de los 5.

La parte positiva es que desde 1997 se manejan una serie de avances tanto médicos como quirúrgicos que permiten que la supervivencia actual a los 12 años del trasplante sea del 90%. Asimismo, los niños trasplantados pueden hacer una vida normal. Por ejemplo, de 571 trasplantes hepáticos realizados en el centro Hospital de la Paz en Madrid, hay jóvenes que se trasplantaron hace unos años que han tenido hijos sanos, hacen deporte, han terminado una carrera, etc. Es decir, llevan una vida totalmente normal.
Mejoras en los últimos años

Los trasplantes han mejorado mucho debido sobre todo a nuevos avances en la inmunosupresión en los tratamientos de las infecciones y en el control de las complicaciones debidas al tratamiento inmunosupresor.

A pesar de requerir la práctica de técnicas quirúrgicas mucho más complicadas que el trasplante en adultos, la supervivencia en niños pequeños menores de 2 años se ha igualado a la de los niños más mayores, un hecho que hasta hace unos años era impensable. Además, la supervivencia en centros con experiencia es muy positiva gracias a los avances adquiridos en los últimos años en inmunosupresores, antivirales, etc.

Hay muchas diferencias entre el porcentaje de trasplantes hepáticos realizados a adultos y niños porque es mucho más complicado el trasplante de un niño. La mayoría son menores de 2 años y hay que realizar técnicas quirúrgicas alternativas. Además, los niños son más receptivos a coger infecciones postrasplante con gérmenes como el citomegalovinus (CMV) o el Virus Epstein Barr (EBV), lo que hace que una primoinfección (fase inicial) sea más grave en un niño que tenga una inmunosupresión. Los niños van a estar condicionados a la inmunosupresión mucho más tiempo que los adultos y por consiguiente a esos efectos secundarios que producen los inmunosupresores, que afectarán a su crecimiento, desarrollo intelectual y social. Asimismo, la incidencia de la patología hepática severa en niños es casi siempre igual porque la mayoría se asocia a enfermedades congénitas. Un 75% de los trasplantes en pediatría son enfermedades con las que el niño ya nace y entran dentro de lo que se llama colestasis o interrupción del flujo de bilis de cualquier porción del árbol biliar entre el hígado y el duodeno.

El retrasplante hepático supone el fracaso del injerto previo pero, al mismo tiempo, constituye la única esperanza para el receptor del injerto fracasado. En el caso de los niños, se pueden realizar varios trasplantes en un mismo paciente. Afortunadamente el porcentaje es bajo.

Donación de órganos

En el transplante de hígado, la opción de donante vivo de una porción de hígado sano a un receptor enfermo es muy importante ya que la porción donada crece de nuevo al tamaño completo en la persona que la recibe, y el hígado del donante también vuelve a crecer a su tamaño completo. Existen más casos de donante vivo entre pacientes infantiles que de adultos. De hecho, el trasplante vivo surgió para los trasplantes infantiles, ya que los donantes pediátricos son muy escasos, y si no se usaran la mortalidad de lista de espera infantil sería altísima.

Con motivo del Día del Trasplante, queremos hacer un llamamiento a la población para concienciarnos de la importancia de convertirse en donante, tanto en vida como en el momento del fallecimiento de una persona, para de esta forma salvar nuevas vidas.
Fuente: todopapas.com

Los comentarios estan cerrados.